Asombro
A veces creemos que la sabiduría llega cuando entendemos algo con la mente. Pero no siempre es así. La primera entrada de la luz no es un pensamiento elaborado, sino una comprensión súbita. Y lo primero que suele despertar en nosotros es asombro.
Hay un momento, muy breve, en el que algo te sorprende y te abre por dentro, aunque no puedas explicarlo del todo. Ese instante, llamado Jojmá en la cábala, es una chispa inicial de sabiduría que entra en nuestra vasija como un relámpago suave.
Ese primer instante de asombro es también humildad. Una sorpresa tan auténtica que nos ablanda y nos vuelve más receptivos, porque reconocemos que estamos frente a algo que todavía nos supera.
La luz que entra por Jojmá no debe endurecerse por la mente, aunque sí pasar por ella para poder ser organizada y revelada en palabras, símbolos o arte.
El asombro no es la transformación. Es la señal de que la transformación ha comenzado. Es el primer indicio de que la luz ya ha entrado y ha empezado a ensanchar nuestra conciencia, aunque sus efectos todavía no sean plenamente visibles.
El asombro es importante porque nos anuncia el instante preciso en que la sabiduría empieza a obrar en nosotros.
Y cuando la luz entra, en forma de una chispa de conocimiento, la realidad se vuelve un poco más amplia. Y nosotros también.
Que abramos nuestro ser al asombro sagrado.
Que recibamos con humildad la chispa de Luz que llega antes de toda explicación,
y permitamos que la mente la acoja, la ordene y la revele sin apagar su brillo.
Que recordemos que no todo se comprende de inmediato,
y que hay verdades que primero se anuncian como un destello antes de desplegar todo su significado.
Que nos volvamos suaves, receptivos, humildes y despiertos.
Que la sabiduría que nos alcance ensanche nuestra conciencia
y transforme silenciosamente nuestra manera de mirar, de comprender y de vivir.
Que estemos abiertos.
Que estemos disponibles.
Que habitemos el asombro.
Y que la chispa divina de la Verdad se encienda en nosotros
con suavidad perfecta,
aquí y ahora.
R-ii-1
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