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La valentía de existir

  Inspirado en un texto de Mario Sabán A veces nos preguntamos por qué el alma, si proviene de regiones de plenitud y luz, elige descender a un mundo donde existen la incertidumbre, la pérdida y el dolor. La vida humana está hecha de límites. Hay momentos de alegría, pero también enfermedades, despedidas, errores, desencuentros, cambios inesperados y situaciones que escapan a nuestro control. Nada parece permanecer igual por mucho tiempo. Todo se transforma. Muchas veces quisiéramos que el camino fuera más sencillo. Sin embargo, es precisamente en medio de las limitaciones donde aparecen nuestras mayores posibilidades de crecimiento. La paciencia surge cuando las cosas no ocurren como esperamos. La compasión nace al reconocer nuestras propias heridas y las de los demás. La fortaleza se revela cuando encontramos la capacidad de levantarnos después de una caída. Quizás el propósito de la existencia no sea evitar toda dificultad, sino descubrir la luz que puede manifestarse a través d...

La Revelación del Sentido a través de la Acción

Existe una creencia común que el propósito de la vida es algo que está perdido, esperando ser encontrado, pero ¿y si no fuera así? Según la cábala, el propósito no es el punto de partida, sino una consecuencia natural del estudio y de la implicación con la realidad. Cada persona percibe el mundo de una manera irrepetible. No es solo lo que sabes, sino cómo lo ves, cómo lo interpretas y cómo lo experimentas. Esa combinación no existe en nadie más, y es precisamente ahí donde empieza a revelarse algo esencial. Hay dimensiones de la vida —verdades, conexiones, formas de bienestar— que permanecen ocultas. Necesitan ser activadas por una mirada específica. Como si el mundo fuera una biblioteca infinita, pero ciertos libros solo se abrieran cuando llega la persona adecuada. En ese sentido, la vida adquiere significado en la medida en que vas revelando aquello que te es propio: una forma de acompañar, una manera de enseñar, una percepción espiritual, una sensibilidad artística, in...

Donde empieza el cuidado

Establecer un límite no es un gesto de confrontación. A veces es solo una forma silenciosa de cuidar la armonía. Sin embargo, no siempre lo vivimos así. Existe la idea de que, para convivir, es mejor no marcar demasiado el territorio, como si la flexibilidad absoluta garantizara la paz. Con el tiempo, suele ocurrir lo contrario. Cuando ciertos espacios de nuestro tiempo, nuestra intimidad o nuestro bienestar quedan indefinidos, algo se va asentando sin palabras. Lo que en un inicio fue apertura puede transformarse, casi sin notarlo, en una expectativa. Entonces, cuando aparece un límite, no siempre se recibe como una organización necesaria, sino como una pérdida. Como si algo que parecía propio se retirara de pronto. Tal vez por eso muchos conflictos no comienzan afuera, sino en un punto más interno, difícil de nombrar. Hay límites que no se dijeron a tiempo, necesidades que no se escucharon del todo. Y cuando eso ocurre, la vida suele intervenir marcando fronteras por nosotros, a vece...

Asombro

A veces creemos que la sabiduría llega cuando logramos "atrapar" algo con el intelecto. Sin embargo, la verdadera luz no entra como un pensamiento elaborado, sino como una comprensión súbita que lo primero que genera es asombro . El relámpago de Jojmá Existe un instante, casi imperceptible, en el que la realidad nos sorprende y nos abre por dentro. En la Cábala, este momento se conoce como Jojmá : una chispa inicial que entra en nuestro sistema como un relámpago suave. No es un dato que almacenamos; es una simiente de luz que fecunda nuestra vasija. Este primer instante de asombro es, en esencia, un acto de humildad . Es una sorpresa tan auténtica que suspende nuestras certezas y nos vuelve receptivos, más disponibles para lo que es real y no solo para lo que ya conocemos. De la chispa a la palabra Si bien la sabiduría nace en ese destello, corre el riesgo de "endurecerse" si la mente intenta apresarla demasiado pronto. El desafío es permitir que esa luz pase por el...

Elegir en medio del desencanto

¿Entrar en política es un acto de ingenuidad o la señal de una corrupción ya instalada? La pregunta aparece cada vez con más fuerza en un clima marcado por el desencanto. Para muchos, la política se ha vuelto un territorio sospechoso: un lugar del que es mejor mantenerse al margen, bajo la sensación —cada vez más extendida— de que todo es “más de lo mismo”. Pero quizá ese juicio se queda en la superficie, sin tocar lo que realmente implica. Porque, aunque no siempre queramos verlo, alguien tiene que hacerse cargo de lo más denso de la realidad. Y desde este lado —el de quien observa, elige o se retira— vale la pena preguntarse si mantenerse al margen es realmente una forma de cuidado, o también una forma de dejar hacer. Elegir no involucrarse puede preservar una cierta idea de limpieza. Pero la realidad no se detiene por eso. Lo que no se cuida, se desordena. Y ese desorden no queda en otro lugar: termina alcanzándonos. Cuando muchas personas se alejan por rechazo o cansancio, el espac...

Recordar lo que sostiene

Las narrativas épicas suelen concentrar la atención en un solo protagonista: un héroe, una cumbre, una imagen final que presenta el logro como una hazaña individual. Sin embargo, al observar con más detenimiento, el éxito rara vez tiene esa forma. Se parece menos a una figura aislada y más a una estructura sostenida por múltiples apoyos: gestos, tiempos compartidos, palabras oportunas, silencios que acompañaron y oportunidades que no creamos, pero supimos aprovechar. La épica simplifica para poder narrar; la vida, en cambio, es necesariamente relacional. Por eso, después del éxito, es frecuente que las historias se reordenen. Reconocer que no se llegó solo implica admitir interdependencia, algo que tensiona la idea moderna del “yo me hice a mí mismo”. Existe además un sesgo común: cuando el esfuerzo ha sido grande, la memoria tiende a destacar el propio trabajo y a relegar las condiciones que lo hicieron posible. El apoyo se vuelve fondo, algo dado, y deja de nombrarse. Así se config...

Resistir o Hacer

A veces creemos que la única forma de cambiar algo es resistiéndolo. Pero ¿qué pasa cuando esa resistencia se vuelve parte del problema? ¿Y si el verdadero poder estuviera en elegir con conciencia a qué le damos nuestra energía? Resistirse a algo, en realidad, lo alimenta. Puede sonar extraño, pero la lucha directa contra lo que rechazamos suele fortalecerlo. Lo que combatimos con demasiada atención se fija en la conciencia. Cuanto más lo miramos, más presencia toma. Cuando estamos “en contra”, ponemos nuestra energía justo allí: en lo que no queremos. Y sin darnos cuenta, quedamos atrapados en la misma vibración que eso que rechazamos. A veces desde la rabia, otras desde el miedo, pero siempre desde una tensión que no nos deja avanzar. Y algo más sucede cuando adoptamos una postura rígida de rechazo: dejamos de mirar. Dejamos de actualizar nuestra percepción. Nos quedamos defendiendo una idea fija , no la realidad que cambia.  La resistencia absoluta no solo nos protege de lo que...