El mantra es más que una palabra repetida y repetida. Es sonido vivo, vibración que se desliza en nosotros como un río que nunca se detiene. Cuando lo dejamos fluir, cuando lo pronunciamos sin forzarlo, comienza a tomar un ritmo propio, un pulso. Entonces descubrimos que no estamos simplemente repitiendo, sino que estamos escuchando. Ese latido que sentimos no es solo el nuestro: es el eco de algo mayor, el latido de Dios que sostiene la existencia.
Cada sílaba pronunciada se convierte en respiración del universo. No es que el mantra cree la divinidad, sino que nos despierta a la corriente eterna que ya nos sostiene. Hay un fluir constante que no descansa, que nos está creando ahora mismo, instante tras instante, igual que un corazón que no deja de enviar vida a cada célula. Al vibrar con el mantra, nos unimos a ese flujo invisible, y nos dejamos llevar por su cadencia.
La repetición abre un espacio de silencio. Entre sonido y sonido surge un vacío lleno de sentido. Allí nos damos cuenta de que no estamos aislados, que la vida entera palpita con nosotros. El mantra se convierte en un puente, en una cuerda invisible que nos enlaza con la fuente. En ese estado, ya no somos quienes repetimos: somos repetidos, somos pronunciados por el mismo aliento divino que nos sostiene desde el principio.
Repetir un mantra, entonces, es escuchar el corazón secreto del universo y descubrir que late dentro de nosotros. Es aceptar que no estamos solos en nuestra respiración, sino acompañados siempre por el ritmo eterno que nos crea y recrea en cada instante.
Que percibamos el latido divino que resuena en nosotros y a través de nosotros.
Que cada respiración nos recuerde que somos creados de nuevo en la vida eterna de Dios.
Que nuestra conciencia permanezca en la luz que eternamente nos envuelve y nos sostiene.
Que la paz habite en nuestras mentes, la fuerza en nuestros corazones y la alegría en nuestras palabras.
Y que todo lo que somos y hacemos sea expresión fiel del Amor divino que da vida, sustenta y guía a todos los seres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario