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Mostrando entradas de diciembre, 2025

El oro escondido de los años

La energía de quienes aun no     conocemos los años dorados, suele ser intensa. Vivimos con un ritmo marcado por las exigencias del trabajo, la familia, los compromisos, las metas que nos proponemos alcanzar. Nuestra voz tiende a elevarse, nuestros gestos son firmes, nuestros pasos rápidos. Estamos todavía en una etapa en la que el mundo nos empuja a demostrar, a producir, a sostener responsabilidades. Para la persona que transita la edad dorada, esa intensidad puede sentirse abrumadora. Es porque habita en otro estado de conciencia. Su cuerpo le recuerda a cada instante que ya no necesita llevar prisa, que lo esencial no depende de la velocidad ni de la fuerza. Sus sentidos se han afinado hacia la sutileza: busca la calma de una conversación sin apuro , el gozo de un gesto sencillo, la compañía que no irrumpe, sino que acompaña. El contraste, entonces, no es solo entre juventud y vejez, sino entre quienes aún estamos envueltos en el torbellino de la vida activa y aquellos que...

Mantra, El sonido que nos crea a cada instante

El mantra es más que una palabra repetida y repetida.  Es sonido vivo, vibración que se desliza en nosotros como un río que nunca se detiene. Cuando lo dejamos fluir, cuando lo pronunciamos sin forzarlo, comienza a tomar un ritmo propio, un pulso. Entonces descubrimos que no estamos simplemente repitiendo, sino que estamos escuchando. Ese latido que sentimos no es solo el nuestro: es el eco de algo mayor, el latido de Dios que sostiene la existencia. Cada sílaba pronunciada se convierte en respiración del universo. No es que el mantra cree la divinidad, sino que nos despierta a la corriente eterna que ya nos sostiene. Hay un fluir constante que no descansa, que nos está creando ahora mismo, instante tras instante, igual que un corazón que no deja de enviar vida a cada célula. Al vibrar con el mantra, nos unimos a ese flujo invisible, y nos dejamos llevar por su cadencia. La repetición abre un espacio de silencio. Entre sonido y sonido surge un vacío lleno de sentido. Allí nos damos...

El último peldaño (de la emanación) que abre el siguiente

El mundo que nuestros ojos ven no es el inicio de la realidad, sino el último peldaño de una cadena de emanaciones invisibles. Todo lo que se percibe —cada forma, cada color, cada sonido— es la manifestación final de una energía que fluye de una fuente infinita. No se trata de un universo creado y luego abandonado; es una corriente permanente y sostenida que nunca se detiene, un flujo inagotable que da forma y sostiene todo lo que existe. Mas que una luz que “viaja”, es una luz que se va densificando a través de distintos niveles de existencia. Es un plan, una idea divina que se contrae sobre sí misma, pasando de un estado de pura información a formas cada vez más concretas. De lo sutil del pensamiento surge la vibración emocional; de la emoción, la fuerza instintiva que empuja a la acción; y de esa fuerza, finalmente, cristaliza la materia. Es un proceso de contracción de la Luz, que desciende desde la levedad de lo infinito hasta la densidad de lo terrenal. Y en medio de esa sagrada ...