A menudo, nos detenemos porque creemos que no tenemos lo suficiente o que no somos lo suficientemente buenos. Pero la verdad es que cada pequeño paso que damos cuenta. Cada acción, por pequeña que parezca, es un paso hacia adelante.
No necesitamos la perfección para empezar. No necesitamos tener todo listo o ser expertos en algo. Lo que necesitamos es empezar. Empezar con lo que tenemos, con lo que sabemos y con lo que podemos hacer.
Cada recurso que tenemos, por pequeño que parezca, es una oportunidad para empezar. Cada paso que damos, guiados por nuestro propósito, es un acto sagrado. Y es en este acto de hacer, de trabajar desde el alma, que nos acercamos a nuestra verdadera esencia.
Pero a menudo, nos dejamos llevar por la duda y la inseguridad. Nos preguntamos si estamos haciendo lo suficiente, si estamos siendo lo suficientemente buenos. Y en ese momento, nos detenemos. Nos detenemos porque creemos que no somos lo suficientemente buenos.
Pero la verdad es que no necesitamos ser perfectos. No necesitamos ser los mejores. Lo que necesitamos es ser auténticos. Ser auténticos en nuestro propósito, en nuestra pasión y en nuestra acción.
Así que no te detengas por lo que crees que falta. No te detengas por la perfección. Empieza con lo que tienes. Haz lo que puedas con lo que tienes ahora. Porque es en el camino, en el acto de hacer, que encontramos nuestra verdadera fuerza y propósito.
Cada acción desde el alma contribuye al proyecto más grande: la manifestación de la luz divina en este mundo.
Divina Luz que guía mi propósito,
hoy agradezco por lo que ya tengo y lo que soy.
Reconozco que el valor de mi obra no está en lo externo,
sino en la intención pura que deposito en cada acción.
Hoy me libero de la espera y del miedo,
y comienzo con lo que tengo en mis manos,
confiando en que mi brillo interior es suficiente
para transformar lo pequeño en grande
y lo ordinario en sagrado.
Permíteme avanzar con dedicación,
pulir la luz de mi alma en el camino
y manifestar el propósito divino
que me conecta con la plenitud.
Así es, así será. Siempre en armonía con el plan divino.
(Reflexionante I-38)

No hay comentarios:
Publicar un comentario