Resistir o Hacer

A veces creemos que la única forma de cambiar algo es resistiéndolo. Pero ¿qué pasa cuando esa resistencia se vuelve parte del problema? ¿Y si el verdadero poder estuviera en elegir con conciencia a qué le damos nuestra energía?


Resistirse a algo, en realidad, lo alimenta. Puede sonar extraño, pero la lucha directa contra lo que rechazamos suele fortalecerlo. Lo que combatimos con demasiada atención se fija en la conciencia. Cuanto más lo miramos, más presencia toma.


Cuando estamos “en contra”, ponemos nuestra energía justo allí: en lo que no queremos. Y sin darnos cuenta, quedamos atrapados en la misma vibración que eso que rechazamos. A veces desde la rabia, otras desde el miedo, pero siempre desde una tensión que no nos deja avanzar.


Y algo más sucede cuando adoptamos una postura rígida de rechazo: dejamos de mirar. Dejamos de actualizar nuestra percepción. Nos quedamos defendiendo una idea fija, no la realidad que cambia. 


La resistencia absoluta no solo nos protege de lo que tememos; también puede privarnos de experiencias valiosas, de matices, de aprendizajes, de belleza, de posibilidades que tal vez ya existen pero que no vemos porque seguimos peleando con nuestra imagen mental del “enemigo”.


La indignación es humana y comprensible; tiene su lugar. Pero cuando fijamos nuestra atención en lo que rechazamos —aunque no estemos luchando activamente contra ello— podemos quedar anclados al mismo nivel, sin darnos la oportunidad de ver alternativas, matices o caminos nuevos.


La clave no es la pasividad, ni el silencio disfrazado de indiferencia. La clave es el foco: elegir con intención dónde sembrar nuestra energía. Podemos actuar a favor. A favor de la armonía, de la lucidez, de lo que queremos ver crecer. No se trata de negar lo oscuro, sino de dejar de alimentarlo. Es un giro interno: cuando dejamos de pelear con el fuego, aparece la claridad para encontrar el agua.


La verdadera fuerza no está en la reacción inmediata ni en la imposición. Está en la acción consciente, en movernos desde el centro con claridad y coherencia. No es solo decir ‘no’ a lo que nos hiere; también es decir ‘sí’ a lo que queremos ver construir.



Que nuestra mente y nuestro corazón se abran hoy a la verdad más luminosa.


Que nuestra mirada se eleve por encima de lo que nos contrae y se apoye en lo que nos armoniza.


Que la Vida nos muestre los matices, la belleza y las posibilidades que antes no veíamos.


Que el Bien, la Armonía y la Inteligencia Divina guíen cada uno de nuestros pasos.


Que todo lo que pensamos, sentimos y hacemos esté alineado con la Luz que nos habita.

Y que así sea, porque ya es.



R-i-75

Comentarios

Entradas populares de este blog

La Sabiduría Oculta del Sistema Inmunológico

La ilusión de ganar

Tomar el regalo de la confianza